No soy nada.

Nunca seré nada.

No puedo querer ser nada.

Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
F. Pessoa

________________________________________

domingo

Taza humeante de café negro

Mi madre sigue en la cama. Hace días que se siente mal & se queja de una pierna, me recuerda al abuelo. Fueran otras fechas & ya estuviera dándo vueltas como el diablo por toda la casa. Quiero decir que, a veces dando las siete de la mañana & en el momento en que yo estoy por acomodarme entre las cobijas para seguir durmiendo, ella ya ha barrido la entrada principal, el patio, el corredor, la cocina, la sala & a punto de entrar a mi cuarto, a levantar la ropa del suelo. Ahora está dormida & pasan de las onde de la mañana. 

Anoche prepare café para las dos & bebimos mientras me recordaba hace cuanto tiempo vivimos en esta casa, me recordó algunas fotos que no he visto desde hace algunos años & yo le recordé que en una semana es su cumpleaños número cuarenta & cinco. Se puso a llorar. Dijo que le duele el cuerpo & la vida como si tuviera noventa años. Bebía su café, pero sus labios se secaban más.


Me parezco a ella más de lo que me gustaría aceptar. Quizá tenga los ojos de mi padre, & su barbilla & la forma del arco de las cejas, además de la manera encorvada de caminar; pero soy idéntica a mi madre. Lo siento cuando mi padre me platica, cuando mis tías me preguntan cualquier cosa; lo siento cuando mi hermano me grita que me odia por no dejarlo fumar.

Iré a buscarla, despertarla & contarle algún chisme. A mi me gusta que me cuenten chismes después de despertar, me dan ganas de salir a buscar a toda esa gente, lo intentaré con mi madre.

Me recuerda al abuelo.
Se queja como niña.
No ha salido de su cuarto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los gatos dicen