No soy nada.

Nunca seré nada.

No puedo querer ser nada.

Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
F. Pessoa

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domingo

Noviembre 27

La mujer llegó a su almuerzo tan tarde como su hijo a la memoria de los olvidados a morir en mar abierto. Llegó un poco tarde disculpándose solamente con su sombra
que se amarre la sombra
No puede ver

Se le olvidó la sombra en el armario de la sala. 
Una mujer antigua que habla euskera. Que le habla en signos verdes a su hijo olvidado en mar abierto.
Corte.

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