No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
F. Pessoa
________________________________________
domingo
J, K, B
Mis tías eran tres. Jóvenes mujeres, aburridas de la vida de su pueblo, como la mayoría de las jóvenes mujeres de hace veinte años. La mayor tenía el cabello corto y chino, ojos sin gracia, boca sin gracia y una nariz por demás, graciosísima, grande y delicada. Su nombre era Luisa. Seguía Karina, la mujer de ojos delgados y manos gruesas. Su carácter siempre menguaba con las fases de la luna. Su cuerpo se fue tornando grueso y tosco después de cumplir diecinueve; por lo que responsabilizaba a su novio de “verle mucho las nalgas”. La última, y siempre más delicada, mujer de cabello largo, entre rizado y esponjoso; de ojos grandes pero asemillados. Su voz siempre fue suave, fuerte, pero suave. Belinda llevaba en el nombre la virtud que poseían & desconocían en ellas las primeras dos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los gatos dicen