No cabía duda alguna: ella era mi madre. Me di cuenta mientras la veía reclamarle a la puerta de la casa que no nos dejaba entrar. Qué fea mujer; siempre despeinada, siempre se le corría el rímel. La boca amoratada por abrirla de más frente a su esposo. Es alta rubia & un poco gorda. Nunca la he escuchado llamarme por mi nombre, pero seguro es mi madre. Ésa noche no me dejó entrar después de ella, pero seguro es mi madre.
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