Un Hombre sale de su casa. Cierra la puerta. Da cinco pasos sobre la calle, a la derecha. Se palpa las bolsas de la camisa, luego las del pantalón. Regresa. Sale con un cigarro en los labios. Camina.
- Dirá que no estoy seguro. No ha hecho más que esconderse de mí esta última semana. Ni contesta el teléfono ni…
Se palpa las bolsas de nuevo. Da la vuelta y camina de regreso. Sale ésta vez con un aparatito en las manos. Lo mira tres segundos y lo guarda en su pantalón. Camina sobre la misma calle, los mismos pasos.
- Pero, ¿qué es lo que quiere entonces?- enciende el tabaco- ¡Al carajo lo que ella quiera! ¿Qué no importo yo? Por una sola vez debería…
Se vuelve a palpar las bolsas de la camisa, luego del pantalón. Se jala de los cabellos. Mira sus zapatos nuevos. Se huele las axilas.
- ¡Mierda! ¡Otro día puedo pedirle matrimonio!
Da la vuelta, bocanada honda. Entra a su casa. No deja de mirar sus zapatos.
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